Cambiar no es difícil. Lo difícil es dejar de ser quien eres
Hay un punto en el que ya no cambias
no porque cueste,
sino porque hacerlo te obligaría a dejar de ser tú.
O mejor dicho:
a dejar de ser quien dices que eres.
Con la dieta pasa clarísimo.
No es solo dejar de comer mal.
Es aceptar que llevas años fallándote.
Que no eras tan disciplinado.
Que no te cuidabas tanto como contabas.
Y eso duele más que el hambre.
Porque …

