El alivio maravilloso que llega cuando por fin decides
Cuando por fin decides, no pasa nada espectacular.
— No hay euforia.
— No hay fuegos artificiales.
— No hay sensación de victoria.
Hay otra cosa.
Silencio.
Un silencio raro, incómodo al principio.
Como cuando apagas un ruido de fondo…
Y tu cabeza tarda unos segundos en adaptarse.
Eso fue lo primero que noté.
No alegría.
No orgullo.
Alivio.
El alivio de dejar de just…

