La versión café y risas
Tú también tienes esa frase en la boca.
— Tranquilo, lo conozco.
— Es de confianza.
— Con este no hace falta complicarse.
La dices para ahorrarte una conversación incómoda.
Para no poner un límite.
Para no pedir algo por escrito.
Para no parecer desconfiado.
Y ahí empieza el problema.
No estás confiando.
Estás dejando de pensar.
Estás metiendo tu tiempo, tu dinero…

