Irina, la pareja de mi amigo ruso
El pasado fin de semana tomé un vino con mi amigo el ruso y su pareja.
Restaurante a pie de playa.
Sol. Brisa. Vistas perfectas.
El típico sitio donde todo debería saber bien.
Hasta que Irina abrió la boca y el vino se avinagró en cinco minutos.
— El mercado está fatal.
— La gente es gilipollas.
— Los clientes no saben lo que quieren.
— Los socios no tienen val…

