Mucho marketing y cero ventas
El otro día me saltó un anuncio de uno que se hacía llamar “mentor de alto impacto”.
Veintipocos años.
Mirada de suficiencia.
Mismo fondo cutre de siempre.
Misma música épica reciclada.
Y el discurso de manual:
— Embudo.
— Escasez.
— Testimonios prestados.
— Promesa inflada.
Todo perfectamente copiado.
Todo perfectamente vacío.
Ni rastro de qué coño vende realmente.

