No es un Ferrari, es un sedante.
Todavía se ven anuncios del tipo de turno conduciendo un Ferrari.
Como si fuera una puta estrella del Rock.
No es casualidad.
No es porque le guste el motor.
No es porque “se lo haya ganado”.
Es posicionamiento.
El coche no es el producto.
Es el sedante.
Así funciona: te enseñan algo que asocias con poder y estatus…
Y tu cerebro hace el resto.
Rellena los huecos.
…

